I'm not speeding, I'm qualifying!

Mi gran pasión, el mundo de las carreras de coches, visto por mí.

Querido Ayrton

Me imagino que, tras casi 17 años desde que te perdimos, estarás más que acostumbrado a recibir todo tipo de homenajes y recuerdos por estas fechas. No en vano, tan sólo hace 12 meses celebrábamos medio siglo desde tu nacimiento, una efeméride importante para todos aquellos que nos hemos visto marcados, de alguna forma, por tu carrera en los deportes del motor.

 

Ayrton Senna en 1988, con cambio manual

Pero muchos de nosotros no sólo recordamos tu cumpleaños porque sea bonito o lo políticamente correcto. Casi diecisiete años después, y en plena era de la información, que ya hubiéramos querido poder disfrutar en tus tiempos, cuando todos los días tenemos nuevas noticias acerca de nuestro deporte favorito, todavía echamos de menos muchas de tus virtudes, que tristemente parecen pertenecer ya a otra época, y que no sé si volveremos a ver otra vez.

Como tú bien temiste durante los últimos años de tu vida, hemos llegado a un punto de desarrollo tecnológico en la F1 en el que los avances e innovaciones de un cierto coche, en muchas ocasiones, eclipsan las dotes naturales de los pilotos. Hoy día, ya no basta “tener manos”, experiencia o saber hacer, hoy día necesitas tener un buen coche, con cuántos más avances tecnológicos sean posibles, para poder optar a las posiciones delanteras.

Desde que nos has faltado tú, la F1 ha experimentado un boom mediático y, sobre todo, económico, que ha hecho que los romances casi hayan desaparecido. Hoy día, es extremadamente difícil conseguir una foto de un piloto sin nada de branding encima, el número de medios y periodistas acreditados para seguir un simple test ha desbordado la capacidad de la mejor planificada sala de prensa y muchos circuitos mágicos se han caído del calendario, en varias ocasiones, porque sus paddocks y hospitality suites ya no están a la altura de lo esperado por las muchas compañías con intereses económicos y de imagen en el deporte. ¿Recuerdas aquella carpa de catering que tenía McLaren en tus tiempos? Hoy tenemos que irnos hasta la F-Ford para ver algo así, y cualquier equipo de F1 sería el hazmerreír de todos los involucrados si osara presentarse con algo similar, incluso para un test.

A finales del año 2000, uno de los ingenieros más influyentes de nuestra época, Adrian Newey (sí, el que diseñó aquel Leyton House cuya trasera inspiró al McLaren MP4-5B con el que ganaste el título en el ’90), tuvo una pequeña pataleta y dijo que, si se limitaba el progreso tecnológico en la F1, el se iría a la Copa del Mundo de Vela, donde pudiese dar rienda suelta a su ingenio. Al final, decidió quedarse, especialmente para deleite de su actual equipo, que es el dueño del monoplaza a batir en este momento.

El progreso tecnológico de la última década ha sido increíble. Hoy día es normal que un coche de F1 tenga más de 300 sensores repartidos por el monoplaza, para que los ingenieros de todos los equipos sean conscientes en todo momento de lo que está ocurriendo con los coches. Ahora los equipos disponen de super ordenadores que pueden simular a la perfección un gran premio, variando condiciones metereológicas y dando datos a los ingenieros en tiempo real acerca de qué ajustes son los más adecuados en un punto determinado para conseguir el rendimiento más óptimo. Se puede cambiar el mapeo del motor desde un ordenador en el box mientras el coche está al otro lado del circuito, y cada vez hay menos, por no decir nada, de espacio para la improvisación y la incertidumbre, lo que ha traído una buena dosis de aburrimiento a las carreras. Ahora, lo mejor que podemos esperar es que llueva, o alguno tenga un despiste y se salga porque, no te pierdas, incluso los coches actuales, aerodinámicamente, no favorecen los adelantamientos.

Hace un par de años, los equipos, entonces liderados por marcas comerciales y que, dadas las nuevas normas del deporte, tienen potestad para decir lo que quieren ver en el reglamento técnico, se sacaron de la manga un dispositivo llamado “KERS”, que es un poco como el “turbo boost” de Kit, “El coche fantástico”. Almacena energía y luego, cuando el piloto quiere, pulsa un botón para que el coche corra más durante un ratito. Después de que no diera los resultados esperados en términos de traer más emoción a las carreras, se aparcó temporalmente y volverá a estar presente en la competición este año.

El volante del Ferrari F150th Italia

Pero no sólo eso. En una medida que ha cambiado más que un camaleón desde que se ideó, y que traerá más de un disgusto y una polémica, este año los coches también tendrán alerones móviles… Así que un piloto, en ciertas circunstancias, no sólo tendrá que acelerar o frenar, pero también pulsar una serie de botones para optimizar el comportamiento del coche… Equivocarse en uno de estos momentos puede echar por tierra el trabajo de una o varias vueltas.

Finale en Jerez '86

Como puedes ver, todo esto ha cambiado mucho, los pilotos son más profesionales, más inaccesibles, con una forma física mucho más perfeccionada. Los coches son auténticos referentes en términos de alta ingeniería. Hay más dinero y más gente, pero, de alguna manera, las carreras son más aburridas porque, además, existe una reglamentación deportiva que penaliza a aquellos que buscan luchar por posiciones y dar emoción en las carreras y cuya normativa, en materia de utilización de neumáticos, hace que el devenir de un gran premio sea bastante previsible, a no ser que llueva durante la sesión clasificatoria o durante la carrera. ¡Incluso Bernie Ecclestone ha sugerido crear lluvia artificial para dar más emoción!

A poco más de una semana vista para el inicio de un nuevo campeonato, la mejor noticia que hemos tenido es que Pirelli, que vuelve a la carga como suministrador único de neumáticos, ha producido gomas demasiado blandas, y se prevén auténticas loterías en las estrategias de conservación y cambio de neumáticos… A ver si, con la emoción de lo que pueda y tenga que pasar en boxes, vemos un poco de movimiento en las carreras.

Mientras tanto, este 21 de Marzo, y durante todo el año, muchos volveremos a recordar tu duelo rueda con rueda con Nigel Mansell en Barcelona en el ’91, aquella magistral primera vuelta a Donington, e intentaremos burlar los sistemas de censura de la FOM para encontrar esas mágicas imágenes subjetivas de tu pole en Mónaco ’90.

Casi diecisiete años después, todavía te echamos de menos.

Una respuesta a “Querido Ayrton

  1. midland_city 22 marzo, 2011 en 16:39

    Enorme, Tamara…

    P.S. Y gracias por recordar que Newey estuvo también en Leyton House-March…

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