I'm not speeding, I'm qualifying!

Mi gran pasión, el mundo de las carreras de coches, visto por mí.

Un día en las carreras

Foto de familia del Karting asturiano

Foto de familia del Karting asturiano

Se inicia el mundial de F1, y muchos organizamos nuestras vidas alrededor del evento. ¿Qué necesitamos? Live timing, twitter, un streaming adecuado, la radio de McLaren en tiempo real… Nos preparamos ante otra temporada de infarto (otra más, según nos cuentan), con el Kaiser, Iceman, Vettel… Fernando Alonso nos muestra en su twitter la agenda de actos que tiene el día previo al inicio de la acción… Todo frenético, medido, al milímetro. Precisión, consistencia, eficiencia. ¿Funcionarán los láseres de Red Bull? ¿Inventará alguien una nueva tuerca que ahorre unas milésimas en el pit stop?

Pero el automovilismo deportivo tiene muchas caras.

El pasado domingo tuve el honor de ser requerida como Comisaria Deportiva en la primera cita del Campeonato Asturiano de Karting. Y fue un día que no olvidaré.

En el circuito de Soto de Dueñas se daban cita las categorías de KZ2, Cadete, Alevín, y las X30, X30R y KF3 amalgamadas en una. El inicio de una temporada marcada, como no, por la crisis económica (máximo de 11 inscritos por categoría), donde muchos realizan esfuerzos que van más allá de la lógica para mantener a sus hijos compitiendo, en un hobby que es caro.

Familias enteras sacrificaban su domingo de F1 para llevar a sus hijos a competir, en medio del frío y la lluvia. El día comenzaba muy temprano, siendo el opuesto diametral a un día de descanso.

El primer punto en el orden del día era el briefing de pilotos, donde “Cheva” se dejaba la piel explicando el reglamento a los jóvenes participantes, el significado de las líneas, el procedimiento de salida. Recalcaba sin cesar cómo todos estaban allí para aprender a competir, y cómo el objetivo debería ser trabajar y pasarlo bien. Al final de la reunión, los pilotos inscritos debían firmar su asistencia a la misma. Los más veteranos, participantes en KZ2, entre los que se encontraba Javi Villa, pasaban rápidamente por el trámite. Por su parte, los más jóvenes, se ponían en fila, como si de un colegio se tratase, y firmaban, con mucho cuidado, dentro del recuadro destinado a ello, bajo la atenta supervisión de sus madres.

Había que disputar una sesión libre, otra cronometrada y dos carreras por categoría, así que no había tiempo que perder, sobre todo, con una climatología cambiante.

La acción se sucedía sin mayores sobresaltos. Había que dar algún toque a algún participante, para recordar las reglas, pero, en general, los karts se sucedían por la pista, bajo la atenta mirada de madres, hermanos menores y mayores, abuelos y, por supuesto, del team manager y mecánico jefe, que, como no, siempre es papá. Tampoco faltaba a su cita con el karting asturiano el siempre presente padre de Fernando Alonso.

Antes de las carreras oficiales, los participantes se hacían una foto de familia, todos colocados en estricto orden por el incansable Cheva, y el presidente de la FAPA hacía entrega a César Villa, padre de Javi y dueño de la pista, de un reconocimiento por su contribución al automovilismo.

Entre nubes, claros, lluvia, granizo y un frío tremendo se sucedieron las mangas oficiales.

Y, según estaba en mi posición, viendo el trajín constante de karts, mecánicos, pilotos, niños cuyo casco era más grande que ellos, recordé la esencia de este deporte: simples aficionados, con pasión por el motor, sacando de donde no hay para seguir adelante, participando, animando. Esta es la semilla, el principio para todos.

Entonces, el momento clave del día, llegó. El diluvio universal caía sobre Soto de Dueñas y los oficiales nos veíamos obligados a declarar la carrera como “Lluvia”. Los participantes de Cadete y Alevín tenían que hacerse con nuevos neumáticos, y se intentaba no retrasar mucho la acción para evitar males mayores, ya que la climatología iba a peor.

En una de las vueltas de calentamiento de la carrera de Alevín, un participante pisaba un charco y se iba a la hierba. El reglamento dice que el piloto debe de volver a la pista sin ayuda externa. Como otros muchos, el niño se bajó, y sentí ese pinchazo en el pecho, al verle, impotente, mientras intentaba sacar su kart, más grande y pesado que él, de la tierra encharcada, sin éxito. Allí estuvo hasta que la carrera había completado su primera vuelta, momento en el que se dio por vencido.

Y allí recordé la esencia de este deporte: pilotos, que se deben a sus apoyos, intentando lo imposible por salir adelante.

Al final de la competición, hubo vencedores y vencidos, todos cansados, húmedos y helados. Tal cual llegaron, las familias se dispusieron a recoger “el material”, con los jefes de equipo siendo escrupulosos con las maquinarias a su cargo, mientras madres y demás familia recogían las carpas, sillas y demás artilugios de sus modestos “hospitalities”.

El día terminó con unos cuantos amiguetes echándose unas carreras con los karts de educación vial, mientras Javi Villa y su novia ayudaban al padre de éste, sirviendo cafés y atendiendo a los aficionados reunidos en la cantina del circuito, como siempre, en una gran familia.

Al final, un día agotador, culminado con risas, camadería, y planes para mejorar la competición, en estos tiempos aciagos. Gracias Cheva por meterme en este ajo.

—-

PD: Esta entrada no está dedicada, ni mucho menos, a ese “juntaletras” (gracias Charly) venido a menos, que decidió tener un momento de gloria a base de demostrar su ignorancia sobre nuestro mundo, convirtiendo, de paso, a la que suscribe, en una leyenda urbana.

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